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martes, 6 de noviembre de 2007

Family is Family, Blood is Blood

Sabes Woody,... ya he encontrado el paralelismo entre la desgracia de Cassandra y el argumento de tu última película así que la próxima vez que nos visites lo comentamos, como otras veces, con una copa de Oporto y unos aperitivos picantes.Confesaré que esta vez la ví en uno de esos inapropiados cine multisala llenos de adolescentes alborotados desesperados por desconectarse durante dos horas de su irrelevante existencia con escenas cataeclepticoefectoespeciadas. Cuando te recobres del disgusto y vuelvas a leer estas líneas te explicaré que los motivos de mi elección no fueron otros que un salvaje ataque de tos camionera me viene acompañando desde hace unos días y acudiendo a este lugar me aseguraba un aforo de no más de una decena de personas y desta forma las probabilidades de linchamiento se verían reducidas. Sabes tan bién como yo que con las masas enfurecidas no se puede dialogar civilizadamente y la opción de que yo devolviera el dinero de la entrada de mi propio bolsillo a cada uno de ellos también era significativamente improbable.

Qué puedo decirte de la película, sabiendo como sabes que soy un incondicional de tu arte, que sea objetivo y creíble? Que no se me escapa el razonable parecido de Sally Hawkins con tu última musa y la sensualidad cosmopolita de la Hayley Atwell,... eres una causa perdida!. Que me encanta que tus películas sean tan endiabladamente naturales -y esta lo és- y que hayas vuelto a conseguir esa atmosfera tan personalmente tuya, sin las iconoclástias de otras etapas, en la que cualquiera de nosotros se sentiría cómodo como lo hemos estado experimentando el síndrome de Estocolmo a veces y todo lo contrario después.

Pero,... ya sabes que yo siempre tengo un "pero", tenías que volver a experimentar la angustia, la tensión y los giros inesperados que, aunque maravillosamente escenificados, son demasiado parecidos a aquella otra obra maestra tuya primera de la trilogía londinense. Luego está ese subjetivo asunto de la moraleja; de la avaricia y sus desgraciadas consecuencias, como a la Cassandra mítológica.

Bravo!

Me despido Woody, con un admirativo aplauso por Cassandra's Dream y confiándote que esperaré ansioso la del año que viene. Hasta la vista!

Woody Allen

Juanete,... 4 de 5

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lunes, 1 de octubre de 2007

El Hombre Elegante

Estaba fregando platos otra vez cuando un olor nauseabundo me levantó el espíritu de su siesta y cerré la ventana de la cocina para dejarlo fuera. Incomprensiblemente en lugar de cesar, se hizo más intenso e incluso el piso se empezaba a llenar de humo, así que fui corriendo a ver que hacía el gato fumando y cuando pasaba por delante del despacho vi una lucecilla roja flotando en la obscuridad. Me quedé helado, pero después de unos segundos ya había recuperado el color de la piel y a localizar mis genitales, me convencí de que lo había imaginado y me asomé a la puerta a la vez que encendía la luz, como los niños que imaginan al lobo feroz bajo la cama y se agachan a comprobar si necesita algo. Se confirmó mi presentimiento de que no había nada anormal a excepción de un señor elegantemente vestido de inglés de principios de siglo fumando tranquilamente mientras le daba de comer a mis peces. Gracias a mi entrenamiento militar obligatorio, en cuestión de milisegundos se me ocurrieron cienes de ataques letales para neutralizar al intruso, elegí una al azar y al cabo de un rato ya me había enseñado la foto de sus hijos que llevaba en la cartera. Resulta que Florian, el pequeño, es alérgico a los calcetines y ... [para que te vas por las ramas]. La etiqueta me exigía preguntarle por su nombre y que tipo de intenciones tenía, así que intercambiamos opiniones sobre el tiempo y me confió que era un extra en la película de el hombre elefante. Le tuve que confesar que hacía mucho que la había visto, que guardaba un buén recuerdo y que tenía una copia de seguridad en el disco duro del ordenador a lo que me respondió que ya lo sabía, que precisamente venía él del disco duro. Según parece lo tengo tan lleno que dentro no hay espacio para moverse y hace un calor terrible, así que por turnos aprovechan para salir a tomar aire fresco, fumarse un cigarrillo y darle de comer a mis peces.

Nos hicimos un par de filetes con guarnición de coles de bruselas mientras dábamos cuenta de un Porto exquisito que llevaba en una petaca escondida en la pechera y le pregunté por el estado anímico de mr. Merrick; me dejó un regusto agridulce el final que le dan al personaje y nunca he llegado a comprender porqué decide suicidarse cuando la vida le estaba sonriendo después de tanto maltrato por parte de la sociedad. Clive -este es su nombre de pila-, nunca había cuestinado el guión, porque no le pagan para ello, pero lo noté algo molesto, así que tuve que convencerle de que entendía que él solo era un actor en su papel,... aunque coincidimos que en la vida real no había ninguna diferencia, es más, esta es superlativa en crueldad pues en el guión evita las escenas de violencia implícita y el personaje de mr. Merrick esta lo suficientemente logrado como para escenificar dolor y repartir compasión al corazón más rocoso. En otro punto discrepamos pues él es de la opinión que el doctor que lo libera del horrible mundo circense actúa como angel de la guardia y encarna la bondad humana, mientras que yo soy del parecer que sus hilos los mueve el egoismo y que solo después de una duda existencial, no demasiado bién escenificada, acepta al monstruo como persona y no como objeto de estudio y reconocimiento académico. También le mostré mi malestar por lo que considero una discriminación de clases ya que los malos-malísimos son los pobres y los buenos-buenísimos están representados por burgueses y realezas,... quedamos en que hablaría con los guionistas a ver que se podía hacer ya que Clive también lo encuentra injusto.

Y tuvo que marcharse ya que tenía una audición para substituir a un extra en una película de los hermanos Marx. Evité hacer mención a su evidente blanconegrismo así que las fotos que le regalé de nosotros junto con los peces y el gato las convertí a monocromo para no herirle y nos despedimos hasta la próxima.

Unos días después, al volver a casa tras unas apuestas ruinosas en el hipódromo me encontré una foto dedicada por el director David Lynch y todo el equipo del reparto. El que la trajo todavía estaba allí y... pero esta historia es de otra película

Juanete,... dedicado a mi buén amigo y colega-colaborador en este blog. Va por tí Mister Merrick.

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lunes, 3 de septiembre de 2007

Nadie Sabe

Nadie sabe (Nobody Knows) es una de esas películas que uno tiene guardadas desde hace mucho tiempo y que no tiene tiempo de ver ya que este , el tiempo, se suele invertir en otras cosas más importantes como trabajar, devolver facturas o envidiar el móvil del vecino.

Con mi querida media naranja haciendo cuerpo sobre medio sofá y ocupada con su propio subconsciente, cerré la menorquina del salón y me dejé emocionar por esta historia real en la que cuatro niños abandonados por su madre en periodos cada vez más largos, hasta llegar al “voy a comprar tabaco”, se las ingenian para sobrevivir semiocultos dentro de una ciudad de millones de habitantes.

La película está rodada con una sola cámara y algunas escenas las tengo que destacar como geniales porque son puro sentimiento. Hacía mucho tiempo que una película no me quería hacer llorar.

Recomendadísima y me pongo de deberes el ver los otros largometrajes de Hirokazu Koreeda

Juanete,…

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